viernes, 11 de diciembre de 2009

El Día que la Tierra se Detuvo

El 11 de diciembre del 2009, mucho antes de la predicción Maya tan de moda ahora, el mundo se iba a acabar a las 10 de la noche. El año 9, la hora 10, el día 11, el mes 12… cualquiera se asusta. Yo me fui tranquilamente al cine mientras el resto de los habitantes de mi media isla se comían las uñas frente a sus pantallas de televisión esperando el final de Latin American Idol y el resultado final que decidiría la suerte de la concursante Martha Heredia. La segunda venida de Cristo parecía ser una mano de bingo comparada con el programa en cuestión. Y esto es lo que me ha pasado hoy...

Tenga en cuenta, señor Juez, que el día anterior, los síntomas de histeria colectiva que ya se venían presentando de manera sostenida durante las semanas anteriores, llegó a su punto máximo. Mire usted: Mientras me preparaba para ir al trabajo, me llegó un mensaje al celular: “Vota por Martha al 43657”. Recogí los periódicos de la puerta y en primera plana “Esta noche canta Martha”. Encendí la radio en el carro y adivine de quién se hablaba. Al llegar al trabajo, el tema de pasillo era… Martha.

Fue en ese momento que a mí se me ocurrió la brillante idea de escribir en mi Facebook “Les recuerdo a mis amigos que el mundo existía antes de Martha, déjenme respirar”, y el resultado no se hizo esperar: en menos de tres horas había 46 respuestas, unos dándome la razón y otros, la mayoría, acusándome de insensible, desadaptado social y antipatriótico (porque ahora el amor a la Patria se reducía a votar por Martha), pero no creo, Magistrado, que ese mensaje sea razón de peso suficiente para el crimen del que se me acusa.

En mi defensa debo decir, Señor Juez, que algunas semanas antes, cuando por fin visité a mi amigo Fernando a su casa después de meses de ausencia, no pudimos hablar pues me tocó sentarme a ver la entrega del dichoso LAI y a la Marthita cantando. La semana siguiente, en una reunión de amigos en casa de Víctor, me marché sin que nadie lo notara en el momento en que los quince invitados se pegaron de la tele a ver el escrutinio que haría clasificar a Martha una semana más. La siguiente semana, alguien me canceló una cena “porque Martha canta esta noche, imagínate”. De manera que mi resistencia al fenómeno citado iba cobrando sentido, su Señoría.

Sí, es cierto que años atrás caí rendido ante la primera entrega de “Operación Triunfo”, pero le juro que en esa ocasión a nadie hice daño, ni cambié mi actitud ante la vida, ni perdí la perspectiva, por eso ruego clemencia a esta corte, porque ya sé que todos, en mayor o menor grado, somos presa de la masificación de los medios en algún momento de nuestras vidas, pero yo solo traté de no caer en esta ocasión, y de sobrevivir para que alguien pudiera contar la historia.

Le cuento, señor Magistrado, que en mi niñez existía una versión microscópica de este fenómeno, y tenía lugar a una cuadra de mi casa. Se trataba del Festival de la Voz del Politécnico, en los Jardines, en Santiago. Existía un jurado (el mismo todos los años). Don Apolinar, mi tía Esperanza y doña Mery, eran músicos de profesión y nada tenían que ver con Jon Secada, Mimí y Mediavilla, los actuales jueces del citado LAI (note usted que he visto el programa, ¿eh?). Los concursantes eran también los mismos todos los años. A saber: Marinita, Marcelino, Joselito, Rosanna, y dos o tres más. Y ya se podía prever lo que ocurriría hoy, cuando en el último año del Festival de la Voz se decidió que el público tendría voto a través de sus aplausos, y en base a eso pasaron a la segunda ronda, contra todo pronóstico, Junior el pastelitero y el famoso Mingo, carentes de voz y talento, pero con sobrada popularidad en el barrio.
Gracias a Dios, señor Juez y señores miembros del Jurado, y muy a pesar del zapato que se le salió a Rosanna en medio de la canción “Trataré” de Lissette, ese último festival le sirvió de catapulta a Eddy Herrera, que aún hoy sigue guisando bien. Quizás por eso aquella fórmula siguió vigente a través de los años, en otros vecindarios y ciudades, y luego en la TV con programas como Cuánto Vale el Show y Buscando el Éxito.

Le cuento, señor Magistrado, que una noche de los mediados de los ochenta, Jocelyn la gaga que vivía en la calle de atrás, nos pidió a mis hermanas y a mí que la acompañáramos al festival de la voz de su colegio, y que ella, sin tartamudear, cantó la canción “Amigo” de Charytin y se alzó con la corona ganadora, regresando sin pena ni gloria al vecindario esa misma noche, como si no hubiera pasado nada, por lo que de nuevo mi perspectiva sobre el triunfo y la fama cambió.

Es por eso que les pido clemencia. Aunque me reconozco culpable de haberme ido al cine, de no haber estado en la calle o en algún colmadón, participando en algún sancocho, disfrutando los fuegos artificiales o llorando de emoción con los restantes diez millones de dominicanos que estaban unidos el día que la tierra se detuvo.

Perdone usted, si bien los ciudadanos decentes y los políticos, los chiriperos y los narcos, los religiosos y los ateos, se unieron por una sola noche a hacer lo mismo y yo no estaba con ellos. Perdone usted si por una noche en la historia no se llevaron la luz para que el pueblo disfrutara por unas horas de este opio colectivo que tanto necesitamos, y yo no estaba atento. Perdone usted si el Presidente habló de Martha, tema prioritario de la agenda nacional, y yo no lo escuché.

Estoy seguro de que bajó el índice de criminalidad anoche, estoy seguro de que los que se mataron en la Venezuela celebrando el triunfo de Martha, murieron por la Patria, estoy seguro de que se están reescribiendo los libros de historia a partir de ayer. Y yo, señor Juez, me hice el loco, quise ser yo mismo, y no ser un borrego.

Y dijo el señor Juez: “El veredicto es… CULPABLE”
Y dijo el jurado a coro: “BIEN CANTAOOOO”

4 comentarios:

Lamia Sued dijo...

La verdad mi querido y admirado amigo que tu eres UNICO!!! . Que tienes un talento y una perspectiva de las cosas tan particular... tan Simon!!!
Aunque yo sucumbí ante la pandemia de Martha y me hubiera gustado disfrutarlo juntos...te perdono y le pido al Sr. magistrado revoque su decision y te declare: INOCENTE!!!!!!
Te quiero!
Lamia

Desiree dijo...

Jajajajaja... Eres tremendo Simón! A mí no me quieren creer que no mandé un solo minimensaje! Vi el programa, puse gente a verlo, celebro a Martha todo lo que haya que celebrar por su carisma, su personalidad, su talento, su perseverancia... pero caer en la locura colectiva para favorecer un negocio a todas luces tan redondo para otros, nooooo. Que me tranquen contigo! ...BIEN CONTA'O, SIMON!!

ivelisse dijo...

Yo prefiero quedarme sin emitir mi comentario al respecto!!! Bien Cantaoooo, eso siii!!!
Any way...love so muchhhhh!!!

Ernesto Ulises dijo...

jajajajajaja Simón, que bueno esta esto, definitivamente tas loco pero cuanto bien haces con esa locura! Yo el Juez te absolveria con la única condición de que sigas narrando tu versión de los hechos, pa' mantener el equilibrio :)